No llego a todo: aprendiendo a ser feliz

no llego a todo

Cuantos de nosotros pensamos cada día esto, ¿verdad? Largas jornadas laborales, labores domésticas, cuidado de los hijos, colegio, actividades extraescolares, ocio, quedar con amigos, leer, ver tal serie… Y, al final, la sensación que queda es «no llego a todo», estar agotado física y mentalmente y además, no disfrutar de las cosas porque vas acelerado pensando en la siguiente «cosa de la lista»  que tienes que hacer.

Hay una cosa que está clara, no es posible llegar a todo.

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