Todos tenemos manías, preocupaciones o pensamientos repetitivos y, por ello, es importante diferenciarlo de las obsesiones.

La mayoría de nosotros sabe lo desagradable que puede ser el agobio de las preocupaciones incesantes. 

En cualquier momento o en cualquier lugar, por ejemplo, mientras conduces, piensas: "¿Me acordé de desenchufar la plancha?".

Te tranquilizas diciéndote que lo hiciste.  Pero, unos segundos más tarde el interrogante reaparece, con la misma intensidad: "¿Lo hice realmente?".

Ahora, en tu mente se representan las consecuencias catastróficas de haberte dejado la plancha encendida.

Nuestra mente tiende a quedarse atrapada en sucesos o situaciones, sobre todo desagradables. Esto es lo que en Psicología se conoce como rumiación.

¿Qué son las Obsesiones?

Son pensamientos que se repiten una y otra vez a pesar de la voluntad de la persona y escapan de su control.

A diferencia de las preocupaciones incesantes de las que hablábamos antes, éstas son preocupaciones relativamente estables: los mismos pensamientos, imágenes o impulsos aparecen en forma reiterada y resultan perturbadores y alarmantes, llegando a provocar a menudo elevada ansiedad.

Además se diferencian de las preocupaciones normales no en el contenido sino, en la frecuencia, la duración, el malestar producido y la importancia desmesurada que les otorgamos.

Los intentos por desecharlas son, en la mayoría de los casos, infructuosos.

Trastorno Obsesivo-Compulsivo

Cuando las obsesiones interfieren en la vida de la persona limitando las diferentes áreas de su vida, esto da lugar al llamado Trastorno Obsesivo-Compulsivo (TOC).

Por tanto, podemos definir el TOC como un problema de ansiedad en donde la persona que lo sufre, tiene pensamientos intrusivos, recurrentes y persistentes, produciendo inquietud, temor o preocupación, dando lugar a una serie de conductas repetitivas,  que es lo que vamos a llamar compulsiones o rituales, cuya función es reducir la ansiedad.

La persona en todo momento reconoce las obsesiones como absurdas, pero no sabe como manejarlas.

Las compulsiones son todas las acciones o pensamientos que reducen la ansiedad.

La combinación de los factores biológicos con los sociales, parecen determinar el desencadenamiento del problema.

obsesiones

Intentar resistirme a mis obsesiones no hace más que agravarlas.

 

Las obsesiones y compulsiones más típicas en el TOC son:

Obsesiones

  • Temor a contaminarse
  • Temor a causar daños a otros
  • Temor a que le pase algo a algún ser querido
  • Ideas de contenido sexual
  • Agredir a alguien
  • Escrupulosidad
  • Religiosos
  • Pensamientos prohibidos.
  • Necesidad de simetría

Compulsiones

  • Lavarse
  • Repetir una acción
  • Reasegurarse
  • Tocar
  • Contar objetos
  • Ordenar
  • Acumular
  • Rezar

Tipos de TOC

Podemos distinguir varios tipos:

  1. Verificadores
  2. Ordenadores
  3. Acumuladores
  4. Lavadores y limpiadores
  5. Ritualizadores mentales
  6. Sexuales
  7. Obsesivos puros

Tratamiento del TOC

El tratamiento más eficaz es una  combinación entre:

  • Tratamiento farmacológico: se emplean antidepresivos, sobre todo los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS).
  • La psicoterapia: las técnicas cognitivo-conductuales han mostrado gran eficacia. Sobre todo la Terapia de Exposición con Prevención de Respuesta.  En ella, el paciente se expone a sus obsesiones de manera directa o en imaginación.  Para ello, el paciente, debe evitar la realización de los rituales o compulsiones, gracias a las técnicas y estrategias aprendidas.

En el cine encontramos varios ejemplos de personajes que sufren TOC, sin duda, la más conocida es Mejor Imposible, con Jack Nicholson.

Empieza haciendo lo necesario, después lo posible, y de repente, te encontrarás haciendo lo imposible. San Francisco de Asís.

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