Consejos para liberarme de los pensamientos negativos

Una vez que ya sabemos un poco más sobre los pensamientos negativos y cómo influyen en mi día a día, vamos a aprender a no identificarnos con ellos y a gestionarlos de la mejor manera.

Ya hablamos de la cantidad de pensamientos que tenemos a lo largo del día, nada menos que 60.000 y de éstos la mayoría de ellos son negativos, repetitivos y relacionados con el pasado.

Por ello, vamos a centrarnos y a trabajar sobre los pensamientos negativos.

Los pensamientos negativos

Los pensamientos negativos son automáticos e involuntarios, aparecen en tu mente sin desearlos.

Son creíbles y enfáticos, en ningún momento los cuestionas o los pones en duda.

Son rápidos, a veces te puede dar la impresión de que no hubo pensamiento, por que lo único que notas es el malestar.

En ocasiones más que frases perfectamente construidas aparecen palabras aisladas pero muy cargadas de significado: fracaso, horror, fin, culpa.

En otras ocasiones pueden aparecer pensamientos en forma de imágenes.

El pensamiento negativo incluye una visión oscura, negativa y distorsionada de uno mismo: “Soy un desastre, Todo lo hago mal…”) del mundo y los demás: “Nadie me quiere…”, y del futuro: “Seguro que algo malo pasará…”.

Se utilizan procedimientos de razonamiento que no se basan en la lógica. Es como si estar pensando negativamente te impidiera usar la información y los datos, tanto actuales como almacenados en tu memoria, de una manera sensata y racional.

¿Por qué prestamos atención al pensamiento negativo sabiendo que nos hace daño?

Ya hemos comentado en la descripción del pensamiento negativo que es automático, por lo que no podemos hacer nada para evitar que aparezca en nuestra mente.

Una vez que hemos identificado esos primeros pensamientos negativos, si que podemos hacer mucho, el problema viene en que no manejamos bien estos primeros pensamientos.

Así, de un primer pensamiento, generamos una bola de nieve que se va haciendo cada vez más grande, quitándonos energía, generando grandes dosis de malestar y provocando problemas como depresión, ansiedad, con alta carga emocional (culpa, tristeza…)

Cuanto más atención preste y más me crea mis pensamientos, más fuertes se vuelven y más difícil nos resultará manejarlos.

Recordemos que son nuestros pensamientos los que determinan cómo nos sentimos y cómo actuamos.

pensamientos negativos

 

Entonces, ¿Cómo podemos manejar los pensamientos negativos?

Lo primero que tenemos que saber, es que el pensamiento negativo no se puede eliminar por completo de nuestra mente.

A continuación os planteo los pasos clave y estrategias clave a tener en cuenta para poder manejar mejor los pensamientos negativos:

  • Observa tus pensamientos: vamos a ser conscientes de como pensamos, de como funciona nuestra mente, en qué temas me suele quedar más enganchada cognitivamente hablando…si me dejo llevar o no por ellos…
  • Identifícalos: una vez que somos conscientes de la actividad de nuestra mente, el siguiente paso es identificar el pensamiento negativo, darme cuenta de que me estoy dejando atrapar por ellos, ya que solo siendo conscientes de nuestros pensamientos, podemos manejarlos y/o desactivarlos.
  • No trates de evitarlos: cuanto más tratemos de evitar un pensamiento, más aparecerá en nuestra mente. Prueba a no pensar en algo…¿qué pasa? Más presente lo tienes, ¿verdad?
  • Acéptalos y normalízalos: una de las mejores formas de manejar los pensamientos es normalizándolos y aceptándolos. Ya hemos dicho que son automáticos y que cuanto más quiera deshacerme de ellos, más difícil será…¡vamos a probar!.
  • Toma distancia de los pensamientos: la forma más fácil es cogiendo un boli y un papel y plasmar “fuera de nuestra cabeza” el pensamiento, esto nos proporciona distancia y objetividad.
  • ¡No te los creas!: el mayor problema que tenemos con los pensamientos negativos es que nos los creemos, nunca los ponemos a prueba. Empieza poco a poco a tomar conciencia de la veracidad de tus pensamientos, seguro que encuentras pruebas en contra de ellos.

Nuestra mente es como una televisión, la televisión puede estar encendida, pero tú decides si centras tu atención en ella, si le haces caso o la tienes de fondo mientras estas haciendo otra cosa. Pues lo mismo pasa con nuestra mente, siempre está funcionando, pero depende de ti si le prestas atención o no.

El psicólogo Alberto Soler, nos proporciona una estrategia, llamada “no alimentes las palomas” que no puede ayudar a manejar nuestros pensamientos. Pulsa aquí para ver el vídeo.


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