La Aceptación: la base del cambio y crecimiento personal

La aceptación y su potencial para el cambio, para poder avanzar y para conseguir un crecimiento personal necesario.

El papel de la aceptación en la necesidad de control

Estamos acostumbrados a luchar contra lo que nos hace sufrir, no queremos pasarlo mal ni sentirnos mal, no queremos tener miedo, ni sentir ansiedad… Por ello, empezamos un camino de batallas contra aquellas situaciones que nos generan emociones negativas.

En la mayoría de los casos, estas batallas nos desgastan tanto física como mentalmente y no conseguimos alcanzar el objetivo de no sufrir.

La raíz de estas batallas está en la tendencia que tenemos las personas de querer controlar todo y de querer que las cosas sean como nosotros queremos.

Sin embargo, la mayoría de las situaciones o circunstancias que nos pasan en nuestro día a día no dependen de nosotros y no tenemos control sobre ellas.

Nos centramos en lo que no podemos controlar, con todo el desgaste que esto conlleva, en lugar de centrar nuestra atención en lo que si podemos manejar y depende de nosotros.

Un ejemplo de esta situación podía ser el siguiente: Sara es una persona muy puntual y le gusta que la gente también lo sea. Su amiga Lucía siempre llega tarde. Sara se enfada una y otra vez con Lucía por llegar tarde, generándole diferentes emociones tanto a ella misma como en la relación con Lucía. Sara quiere controlar la situación y que Lucía sea puntual, pero no depende de ella, no está bajo su control, es Lucía la que decide si quiere ser puntual o no.

Entonces, ¿qué puede hacer Sara? Sara puede aceptar o no la situación, es decir, aceptar que Lucía es una persona impuntual y que la mayoría de las veces va a llegar tarde, también puede elegir hablar con ella del tema para transmitirle como eso le hace sentir, puede quedar o no con ella, quedar mientras con otra persona etc. Es decir, cosas que ella (Sara) puede hacer o no.

El término control encierra un peligro en si mismo, porque controlar significa “dirigir o dominar a una persona o cosa” y como ya hemos comentado, las cosas que podemos controlar son muy pocas.

Esta idea a nivel cognitiva o racional la sabemos y la tenemos más o menos clara, pero a nivel emocional nos cuesta más.

Por ello es preferible utilizar el verbo manejar en lugar de controlar. Por ejemplo, manejo de la ansiedad, manejo de la ira…

Debemos intentar dejar de controlar lo incontrolable.

¿Cómo podemos conseguirlo?

Una de las formas es a través de la aceptación.

La aceptación tanto de las cosas que no podemos cambiar ni controlar, como de nuestras propias emociones y pensamientos derivados de las situaciones vividas en nuestro día a día.

Emociones como la frustración o la incertidumbre, están totalmente relacionadas con esa necesidad de control, por un lado, al no poder controlar una situación futura con la consiguiente incertidumbre y ansiedad que eso nos genera, como de la frustración derivada por ejemplo de la cancelación de un plan que había organizado o la conducta de alguien cercano que no ha sido la que esperábamos, generando así mismo, emociones como tristeza, enfado…

“Mi vida ha estado llena de terribles desgracias, la mayoría de las cuales nunca sucedieron”. Montaigne.

Conviene recordar la Ley de la Impermanencia de las cosas, donde todo cambia, todo está en constante movimiento y evolución, de manera que pretender controlar las cosas, se torna complicado.

Cuando reconoces y llevas a cabo la idea de no poder controlar las cosas, te vuelves una persona más flexible y fuerte a nivel emocional.

Aceptar significa simplemente reconocer que las cosas son como son en el momento presente.

aceptación

En la vida de cada uno de nosotros hay una parte de dolor (enfermedad, muerte de un ser querido, despido laboral…) que es inevitable.

Si ofrecemos resistencia a la parte de dolor que nos ha tocado vivir, lo que hacemos es aumentar nuestro sufrimiento. Es como si alguien nos dice que dejemos de pensar en tal cosa, lo único que hacemos es potenciar esa imagen en nuestra mente.

Budha decía que el dolor es inevitable y que el sufrimiento es opcional. Es importante distinguir entre ambos conceptos, ya que muchas veces se utilizan como sinónimos y no es así.

“El dolor es inevitable, el sufrimiento opcional”. Budha

Diferencia entre Dolor y Sufrimiento

El dolor es algo natural e intrínseco a la vida, es decir, puede aparecer en diversas situaciones de nuestra vida queramos o no. Lleva asociados diversas emociones: tristeza, miedo, rabia…

El sufrimiento es la respuesta que tomamos cada uno de nosotros ante el dolor, por tanto, es una elección.

En muchas ocasiones, las personas nos escudamos en el sufrimiento para no hacer frente al dolor  y a la situación que lo ha desencadenado, para no responsabilizarnos de nuestro dolor, para adoptar un papel de víctima (¿por que a mí?) y todo ello nos hace anclarnos en el pasado sin permitirnos avanzar hacia el futuro.

La aceptación nos permite seguir adelante, avanzar y no quedarnos anclados en ese dolor, sufrimiento y en esas batallas de las que hablábamos al principio de este artículo

Es cierto que necesitamos un tiempo de asimilación y aceptación de lo ocurrido y de nuestros pensamientos y emociones derivados de ello.

¿Es lo mismo Aceptación que Resignación?

Muchas veces se confunde la aceptación con la resignación. La aceptación te inclina a la acción, como ya hemos dicho, es reconocer que las cosas son como son en el momento presente y, esa actitud te hace comprometerte con tu propia vida, con las cosas que sí puedes hacer.

Sin embargo, al resignarnos nos estancamos, no hay acción, no hay compromiso. Las emociones y los pensamientos son negativos y creemos que no podemos hacer nada, cayendo en el victimismo en muchas ocasiones. Esa sensación de no poder hacer nada, hace que la persona  realmente no haga nada para poder cambiar la situación, aumentando así, la frustración, entre otras emociones.

Por tanto, para poder avanzar, es necesario, la aceptación de nuestra forma de ser, de nuestros pensamientos y emociones sin juzgarlos ni criticarlos y de las situaciones que nos pasan a lo largo de nuestra vida.

A continuación tenéis una entrevista que me hicieron nuestros compañeros de Psicología y Mente, hablando sobre la Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT), muy relacionada con el término de aceptación.


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