Pensar en uno mismo no es egoísmo

A todos mis pacientes desde la primera consulta les digo esta frase «pensar en uno mismo no es egoísmo». Les digo que lo más importante son ellos, su felicidad, su bienestar, su salud y su cuidado.

Primero son ellos y luego los demás, parejas, padres, hijos, hermanos, amigos…

A muchos de ellos, esta idea les sorprende, puesto que en muchos casos, la educación que han recibido de sus familias y el mensaje de la sociedad, ha ido en otra dirección.

No solo les sorprende, si no que ni siquiera se han parado a pensar en ello y mucho menos en llevarlo a cabo. Para muchos, pensar en uno mismo les genera un conflicto interior y malestar, apareciendo emociones como la culpa.

Asimismo, aparecen verbalizaciones del tipo «pensarán que soy un/a egoísta», «lo primero son mis hijos», etc.

Nos han educado para anteponer y satisfacer los deseos, intereses y necesidades de los demás antes que los propios.

Esto, tiene una serie de consecuencias negativas, entre ellas, un desgaste físico y mental por estar siempre disponible para los demás, problemas psicosomáticos (dolores de cabeza, dolores de estómago…) por no ser capaces de decir que no y anteponer nuestras necesidades. Consecuencias relacionadas con la aparición y gestión de determinadas emociones como la culpa, así como un posible deterioro en las relaciones personales.

¿Qué es el egoísmo? Pensar en uno mismo

El egoísmo podemos definirlo como el excesivo aprecio o interés que tiene una persona hacia si misma y esto le hace atender su propio interés antes que el de los demás. 

Realmente, ¿es esto tan malo?

Pensar en uno mismo es algo que se hace desde la infancia, los niños sólo miran por ellos mismos, por sus necesidades  y el mundo gira a su alrededor.

Esto es una característica normal de la evolución humana, del crecimiento y del descubrimiento de lo que les rodea.

Por tanto, pensar en uno mismo, es instintivo en el ser humano desde la infancia.

Cada uno de nosotros tenemos nuestro propio sistema de creencias que viene determinado por la educación que hemos recibido y las experiencias vividas.

Estas creencias nos ayudan a interpretar el mundo y de ellas se derivan nuestros pensamientos.

Por tanto, cada uno de nosotros tenemos un concepto distinto del egoísmo.

Cuando alguna persona nos pide que hagamos algo por ella y por el motivo que sea decidimos no hacerlo, normalmente recibimos el mensaje de que somos egoístas.

Esto nos conlleva un gran malestar, pero ¿realmente estamos siendo egoístas nosotros por decir que no o es la otra persona la que está siendo egoísta por no estar empatizando y respetando mi decisión de decir que no?

Es importante distinguir entre ser y actuar, ya que no es lo mismo ser una persona desconfiada que actuar de forma desconfiada.  No vamos a juzgar a las personas por sus conductas.

No hacer algo que alguien nos ha pedido en un momento determinado, no es ser egoísta. Todos tenemos derecho a decir que no sin sentirnos culpables.

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¿Por qué no logro anteponer mis necesidades a las de los demás?

Detrás de la idea de anteponer las necesidades de los demás frente a las nuestras está el miedo al rechazo, a la discusión o enfrentamiento.

También hay una fuerte necesidad de ser aceptado y querido por los demás y tenemos miedo a que si no estamos ahí para los demás, no vamos a tener su cariño y aprobación.

Por mucho que nos esforcemos en estar siempre ahí para los demás, siempre habrá algo o alguien que pueda reprocharnos y valorarnos negativamente.

Por ello, resulta fundamental dejar de estar pendiente de lo que opinen los demás y pensar en uno mismo, ya que solo así nos sentiremos libres.

Lo importante es encontrar el equilibrio entre ser complaciente con los demás (siempre y cuando estemos bien en esa situación y sea por decisión propia) sin olvidarnos de nosotros.

Para encontrar ese equilibrio tenemos la asertividad, que es la capacidad de atender las necesidades de otros sin desatender las nuestras propias.

Respetar las necesidades de la otra persona implica reconocerlas, pero no tener que cumplirlas.

Un ejemplo sería el siguiente: cuando una pareja decide romper la relación o darse un tiempo. Uno de los miembros quiere dejarlo y el otro no. El que quiere dejarlo, expone que necesita tiempo para sí mismo y para superar la ruptura. A su vez, entiende que el otro miembro de la pareja quiera seguir, pero ahora no puede darle lo que quiere y/o necesita.

Está respetando sus propias necesidades (tiempo, espacio y superación de la ruptura) y reconociendo las de la otras persona, pero sin llegar a cumplirlas (no continúa en la relación).

¿Cómo puedo lograrlo?

En este caso no os voy a dar unas pautas concretas, ya que es un tema con bastantes matices y depende mucho de la historia o momento personal de cada uno.

Lo que quiero es que lo tengáis presente y lo trabajéis, ya que una cosa tenemos clara, siempre hay que guardar un tiempo para nosotros.

Llevamos toda nuestra vida comportándonos de una forma determinada, por lo tanto, el cambio requerirá de tiempo, esfuerzo y paciencia.

Asimismo, este cambio sorprenderá a nuestro entorno e incluso puede haber veces que no lo entiendan.

Están acostumbrados a vernos actuar de una determinada forma (siendo en muchos casos beneficioso para ellos) y frente a ese cambio va a haber resistencias, sobre todo si supone acabar con la comodidad de alguien.

Quiero invitarte a pensar en ti, ya que cuando estamos bien, podemos ayudar a los demás, nuestro estado de ánimo se contagia, aprendemos a ver las cosas de otra manera y lo trasmitimos a los demás.

Busca complacerte a ti, quien te quiere, estará ahí, con tus defectos y tus virtudes.

¡Aprende a pensar en ti y decidir qué es lo que quieres en la vida!

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2 respuestas a «Pensar en uno mismo no es egoísmo»

  1. Buenos días, Estoy pasando por un bache desde hace ya meses, tengo mucha ansiedad estoy tratamiento pero mi problema es que mi marido se ha jubilado anticipadamente y lleva en casa ya más de cuatro años y es buena persona me ayuda pero muy aburrido nunca le apetece salir con las niñas ni hacer nada solo ahorrar..yo he llegado al momento que no lo puedo ver o eso es lo que siento siempre discutimos y mi hija la mayor me dice hoy que prefiere estar en el cole que en casa para no oír discutir y no quiere salir de vacaciones de semana santa para no estar en casa..yo le he dicho yo trabajo no voy a estar en casa excepto los días festivos… Durante la semana lo llevo bien pero los fines de semana me pongo fatal de ver lo aburridoque es y por supuesto no me apetece tener ninguna relación con el claro…Lo estoy pasando bastante mal s ver si me puede ayudar.. Muchas Gracias

    1. Hola Lola, entiendo que estás pasando por una situación difícil ya que a tu problema de ansiedad se junta la situación con tu marido y eso repercute en el ambiente familiar y en tus hijas. No a todas las personas les afecta del mismo modo la jubilación, pero en el caso de tu marido sería conveniente que recibiera ayuda para poder aceptar esta etapa de su vida y que aprenda a llevarla de la mejor manera. Con respecto a ti, tendrías que analizar la situación, quizá hablar con él de la situación y explicarle cómo te hace sentir y cómo afecta a la dinámica familiar, intentar buscar soluciones de forma conjunta y/o individual y tomar decisiones. Cualquier cosa que necesites, así como concertar cita para una primera sesión de forma presencial u online, no dudes en volver a contactar conmigo. Un abrazo.

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