No llego a todo: aprendiendo a ser feliz

Cuantos de nosotros pensamos cada día esto, ¿verdad? Largas jornadas laborales, labores domésticas, cuidado de los hijos, colegio, actividades extraescolares, ocio, quedar con amigos, leer, ver tal serie… Y, al final, la sensación que queda es “no llego a todo”, estar agotado física y mentalmente y además, no disfrutar de las cosas porque vas acelerado pensando en la siguiente “cosa de la lista”  que tienes que hacer.

Hay una cosa que está clara, no es posible llegar a todo.

Queremos hacer más cosas del tiempo del que disponemos. Cada vez nos sobrecargamos más creyendo que vamos a poder y que tenemos superpoderes. Quizá, en un primer momento podamos con ello, pero al final acaba saliendo en forma de dolencia física o mental. (cefaleas tensionales, úlceras, hipertensión, ansiedad, estrés, depresión…)

Queremos ser el mejor o la mejor trabajadora, el mejor padre o la mejor madre, ser yogui, meditar, ir al gimnasio, quedar con los amigos…pensando erróneamente que haciendo todo esto vamos a sentirnos mejor.

Esta idea de querer hacer todo para sentirme mejor, se ha ido extendiendo mucho en los últimos años y en la mayoría de los casos, en lugar de encontrar satisfacción y bienestar, lo que nos genera es malestar y frustración.

Imaginad la siguiente situación: comienzo a practicar yoga porque me han hablado maravillas de él, intento planificarme porque “es bueno para mi hacer yoga” y trato de meterlo aunque sea con calzador en mis actividades diarias/semanales. Esto, lejos de proporcionarme el bienestar esperado derivado de la práctica del yoga, en ocasiones puede provocarme un aumento del estrés por meterme una actividad más al día (aunque sea buena para mí).

Nos hemos metido tanto en la vorágine del hacer, que se nos olvida que muchas veces lo mejor es no hacer.

Al hilo de esta idea, os propongo el siguiente artículo de “El Confidencial” escrito por Héctor G.Barnés,  titulado “Así malgastamos nuestra vida: cómo hemos convertido el tiempo libre en otro trabajo”.

no llego a todo

Vale, no llego a todo…entonces, ¿qué puedo hacer?

  • Selecciona tareas buenas e importantes para ti: debemos distinguir que lo que es bueno o gusta a unos puede no gustar a otros.
  • Respeta tus horas de sueño: algunos de nosotros somos más nocturnos y otros más diurnos, dentro de estos márgenes, vamos a intentar respetar las horas de sueño y no acortar horas para hacer alguna tarea. Necesitamos descansar para tener fuerza y energía al día siguiente.
  • Mantén una alimentación adecuada: muchas veces debido a la cantidad de cosas que tenemos que hacer, descuidamos algunas de las comidas del día, no desayunamos, nos comemos un sandwich de camino a tal sitio…una alimentación adecuada nos proporcionará un mayor bienestar.
  • Delega tareas: como ya he comentado, no tenemos superpoderes, así que vamos a delegar tareas y pedir ayuda a los demás. Recuerda que tienes derecho a hacer peticiones y los demás tienen su derecho a decir que no.
  • Aprende a decir que no: en relación con lo anterior, tenemos que aprender a decir que no sin temor a que el otro se enfade. Cuando no somos capaces de decir que no, se generan emociones negativas con los demás y con uno mismo.
  • No te llenes el día con cosas que hacer: teniendo en cuenta la idea de que no llego a todo, no me voy a sobrecargar de tareas, no por hacer más cosas te vas a sentir mejor como ya hemos dicho, no es necesario tener el día planificado y completo.
  • Distingue lo obligatorio de lo que no lo es: dentro de tu planificación diaria y/o semanal, es importante que distingas las cosas que son obligatorias (llevar a los niños al cole, ir al trabajo…) de las que no son (ir al gym).
  • Ojo con los “debería-tengo que”: si las actividades o situaciones que se suponen placenteras para nosotros vienen cargados de un “debería” le quitamos esa parte de ocio, disfrute y placer.
  • No te sobreexijas: acepta que no vas a llegar a todo y no por ello eres peor persona. No vamos a querernos en función de lo que hagamos.
  • Deja tiempo para no hacer nada: aprendamos a dejar de hacer cosas y disfrutemos más del no hacer.

¡No llego a todo, voy a aceptarlo y a aprender a ser más feliz!


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